MANOLO CHICA
Fuerte, atento a las señales de su cuerpo, raramente descuida el ejercicio que le hace mantener una buena forma física. Elegante en su aspecto y vestimenta se ha erigido en animador (con medidos y esperados exabruptos) para la continuidad de la marcha.
Sus múltiples nietos, sus eternas obras de reforma en casa y sus innumerables hermanos y cuñados le hacen esperar con ilusión la “palicilla” liberadora de los jueves.
Su enorme termo de café y su petaquita de “agua de fuego” son esperadas y celebradas por el grupo una vez finalizadas las diversas latas de conserva.


   
     
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