JULIO
Dos ojos chispeantes sobre un gran corazón conectado al camino por dos fuertes “patitas”, es ajeno al desaliento y al cansancio.
Siempre con buen tono, escucha a todos, contesta a todos y ameniza y anima al compañero de turno en la andadura con su charla y su sonrisa permanente.
Siempre tiene alguna golosina o rica vianda para endulzar la “sobrepiedra” tras la reparadora comida comunal.

   
     
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