EDUARDO
Anterior compañero de Alcatel, y con más kilómetros recorridos que el baúl de La Piquer, nos ha aportado un entusiasmo y una “marcha” que, -a alguno que otro-, nos va a hacer pasar a mejor vida; sí, aunque no sabemos si hay una vida mejor que la del “aprejubilao”.
No se pierde una convocatoria si no es por causa de fuerza mayor: Que le aten en casa a la pata de la cama o algo.
Le da igual el equipamiento, las inclemencias del tiempo, los chupones de hielo colgándole de la nariz, las rocas resbaladizas, los abismos insondables evitados por las cabras... Todo le es fácil y siempre pide un “plus”. Pudiera ser que se le hayan aunado la experiencia de los años con la ilusión y avidez de su reciente nieto, medio teutón; y, ¡hala, tó p’arriba!
Es un placer contar con el en el grupo. Sabemos que si un día nos despeñamos o no da una alferecía, podremos confiar en que nos llevará a hombros (o arrastrando) hasta el pueblo más cercano.
   
     
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